lunes, 29 de diciembre de 2014

Forma

Como ya se ha explicado, en el Movimiento Moderno se pretendía romper con las anteriores maneras de hacer arquitectura; y, por lo tanto, en lo que incumbe a la forma, también se intenta esta rotura.
En la época de la revolución industrial y el composicionismo beaux-arts se considera a la función como fin, utilizando como medio la firmitas (separado en conveniencia y salubridad) y siendo la forma un resultado. Como base para la arquitectura se usa la  caja arquitectónica, que crea las limitaciones de los habitáculos y las intercomunicaciones interiores del edificio.

En el Movimiento Moderno se considera que la forma sigue a la función y que están íntimamente relacionados, puesto que la firmitas se queda fuera de la ecuación. Por lo tanto se utilizan las formas geométricas con libertad según se desee para crear el edificio.

Le Corbusier, utilizando sus propios puntos arquitectónicos, proyecta sus edificios a través de la planta libre y de la fachada libre, por lo que las figuras geométricas son muy diversas. Esto se ve reflejado en distantes construcciones suyas, como la iglesia de Rochamp o la villa Saboya.
En el edificio a analizar, la Casa Doble en la Weissenhofsiedlung, la forma geométrica se compone de un cuerpo alargado, dividido en dos, del que sale otro cuerpo alargado. La división, que descompone el edificio en dos partes desiguales, hace también la función de eje de simetría, creando dos espacios, que aunque no idénticos, son muy similares.


Por lo tanto, la aportación de Le Corbusier a la exposición, realizada a través de formas geométricas puras, resulta una composición armónica, que muestra que aunque las formas sean sencillas la composición puede ser compleja.

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